Copa Libertadores, miércoles 04.05.2022
Toto Salvio marcó el único gol a los 37’ del primer tiempo en
por la cuarta fecha (REUTERS/Manuel Claure)
Eduardo
Salvio fabricó el discutido penal y lo cambió por gol. El árbitro Ortega cobró
la pena máxima a 20 metros de la jugada, adicionó 6’ y 7’ por tiempo, y echó al
recién ingresado Mauricio Cortes por un pisotón en la cabeza a Fabra y un
planchazo a Campuzano en la misma acción.
El
xeneize estaba obligado a buen resultado en su visita al Hernando Siles, en
busca del segundo lugar que lo acerque a la clasificación. Al igual que en su
último partido por el campeonato local: mejoró la producción y posesión en los
metros finales pero sufrió centros al corazón del área. El lateral derecho Luis
Advincula, quedó expuesto cuando los delanteros bolivianos desbordaban y los
volantes argentinos no cubrían los espacios del mediocampo. De esta manera, la
población del medió se reorganizó a través juvenil Alan Varela, como eje
central y primer pase. El interno Guillermo Fernández generó el circuito de
juego los 90´, con simpleza y de los toques de primera. Ramírez no logró darle
oxígeno al equipo con sus patriadas. Fue reemplazado por Medina que aportó tenencia,
despliegue y recuperación. El nexo de ataque estuvo en los pies de Oscar
Romero, con espacios por el sector derecho. De afuera hacia adentro, asistió saltando
líneas para Vázquez y Salvio, o en la terminación con remates de larga distancia.
Por la primera de estas vías, él envió de mitad de cancha del zurdo para el
extremo sorprendió por la velocidad y precisión. Tanto, que el “10” controló
defectuoso a favor del arquero Giménez: anticipó y rechazó el balón en una
barrida. Sin demasiada interpretación del árbitro Ortega, poco le importó a
Toto Salvio que sin especulaciones cortó el rematé de los doce pasos hacia el
techo de la red. La confianza del gol lo convirtió en el jugador más
desequilibrante del partido, con más ganas que fútbol, contagió su dupla en
ofensiva. El delantero de 21años, Vázquez, sacrificó entre algodones la presión
escalonada de la altura y la autogestión de oportunidades aisladas.
Por otro lado, “La banda roja” desprendió en los primeros minutos al volante Flores para los centros aéreos o en cortada hacia atrás. El enganche Cristaldo fue el que más intentó, diez remates en total. Solo una volea de mitad de cancha exigió a Rossi al finalizar el primer tiempo. Para el complemento, el ingreso del delantero argentino Riquelme, funcionó como referencia de área. El único que centró que logró conectar rozó la ratonera. Alarmante realidad del fútbol boliviano, en cada una de las competiciones. Su estructura y gestión los expone más que los marcadores centrales de Always Red, sin trato técnico y noción de juego, un equipo de líneas lejanas en desorden. Es decir, un grupo de aficionados sin altura a favor. En los últimos diez minutos, el esquema de jugadores fue de tenencia. En atribución a los colombianos de gran riqueza técnica y habilidad, poco le importo al compatriota ingresado Mauricio Cortez que afeitó la barbilla de Fabra que luego ajustició un planchazo en la entrepierna de Campuzano. Boca ganó en la altura con orden, lucidez y oficio. Cualidades que en el conjunto boliviano decayeron de mayor a menor, a lo largo del partido.
Respira Battaglia por su primer triunfo en el exterior del país, y la
continuidad del torneo continental de cara a las próximas fechas del Grupo E en
condición de local.
Fixture
restante en la copa: Corinthians 17/05 y Deportivo Cali 26/05 en Buenos Aires.
